sábado, 24 de marzo de 2012

Esto es rock de señores, niños abran paso

El llamado britpop fue un etiqueta inventada no hace mucho tiempo por  periodistas de revistas especializadas para designar a un cierto sonido, que indudablemente sólo puede venir de esas tierras frías y lejanas del viejo continente. Pero también es una etiqueta superflua, con fines comerciales bien definidos. Sea lo que sea, lo cierto es que el rock y el pop británico gozan de buena salud. Desde los primeros guitarrazos de bandas como The Beatles, Herman's Hermits, The Dave Clark Five y muchas otras, allanaron el camino musical, con actitudes, con clichés musicales, que hasta ahora sorprenden por su finura, en comparación con sonidos alógenos.

La llamada "invasión inglesa" es el epítome de un sonido característico, orgulloso de sus orígenes, vetusto y singular. 

Regularmente a The Beatles se les atribuye la mayoría de los créditos, pero yo me inclino más por The Kinks, porque considero que sentaron las bases más delineadas de los fundamentos artísticos y musicales del sonido británico, no sólo inglés.

The Kinks son a mi parecer, una de aquellas bandas que nunca hicieron un disco malo, o por lo menos detestables, tienen canciones "medianas", pero no malas. Es difícil elegir un álbum de entre tantas maravillas que han producido, pero me decido por "Muswell Hillbillies" de 1971, un álbum único que no se parece en nada a sus trabajos anteriores, paradójicamente, este disco no suena a britpop.

Este disco es una mezcolanza bien lograda de música de cantina, de country, y por su puesto la esencia británica del pop. Alguien acostumbrado a lo más british de ésta enorme banda, sin duda no lo creerá. Con una especie de tributo-sarcasmo a la clase obrera del norte de Inglaterra, los hermanos Davies dan muestra de su genialidad tanto en la composición de las letras como en la musical. La monotonía de la vida común que llevamos muchos, la bajeza de nuestros gustos y un gusto bárbaro por el alcohol en cantidades insalubres, y muchas cosas más que sólo concierne a los simples mortales como yo, trata el álbum.

Mi felicidad es enorme al compartir con usted estimado lector, un álbum de alcurnia legendaria, de primer nivel, que a los amantes del rock and roll más rudimentario hará felices.

 

miércoles, 21 de marzo de 2012

Las tentativas humanas de dominio son tan prolongadas como un rayo de luz

La desesperanza es uno de los factores necesarios (que no el único) para la tragedia, pero también para la inutilidad, o sea la paz. En la primera significa un acto desesperado por cambiar un estado de cosas, mientras que el segundo implica la resignación, la abnegación en el mejor de los casos.

La música de Tool, suena a las dos caras de la desesperanza, a la activa y a la pasiva, la que quiere volar los cimientos del statu quo y la que quiere quedarse sin hacer nada porque sabe que los resultados serán prácticamente los mismos.  

El temblor que acaba de sacudir a esta mugrienta ciudad nos recuerda lo vulnerables que somos, son ilustrativas las tomas desde los helicópteros, que nos muestran como hormigas, que hagamos lo que hagamos el desenlace será trágico, aunque esta vez no hubo daños mayores, la próxima vez será sin duda terrible. Recordemos que los expertos en sismos dicen que vendrá uno que ni Dios padre podrá detenerlo. Esta visión "trágica" del mundo se corresponde perfectamente con la música de Tool.

El álbum que los llevó a la popularidad de ciertos sectores de la música independiente y "alternativa" fue Aenima (1996), y contiene letras tenebrosas, porque se inmiscuyen en temáticas obscuras y en tabúes de los que nadie quiere hablar, pero no lo hacen con el fin de escandalizar, sino porque lo toman como un "ritual exfoliante", de limpieza mental y espiritual (de ahí el título del disco).

Pero lo que más llama la atención de la banda es su música, que remite al progresivo de los 70's sin perder el sentido de innovación que los caracteriza, la guitarra es escandalosa, soberbia, lo mismo que los sonidos producidos por la batería. Los bajeos son densos y la voz de Keenan es perfecta, jugando con las atmósferas delirantes, angustiosas.

Tool es de aquellas bandas de las que nadie puede decir algo en contra, son perfectos músicos, son innovadores y se han dado el lujo de tocar al lado de verdaderos baluartes de la música contemporánea como King Crimson.

Este disco a decir de los que saben de estos sonidos, es una cátedra de experimentación, de equilibrios entre el rock duro, el llamado progresivo y la genialidad absoluta. Señores estamos ante una banda a decir de muchos conocedores fue la mejor de la década de los 90’s. A estas alturas ya es una grosería que alguien no conozca su música, de cualquier forma quería dedicarles un pequeño espacio, porque cuando los escuché por primera vez, mi perspectiva hacia la música en general, cambió totalmente.
Estimados lectores este disco viene en dos partes.

 

domingo, 11 de marzo de 2012

Limitémonos por el momento a los clásicos, lo demás va y viene

Alguna vez en Inglaterra, por sus calles era frecuente encontrar paredes que rezaban así: "Clapton is God", debido a su técnica, capaz de sacarle sangre a la guitarra eléctrica, pero sabemos que tal alias le corresponde a Don Jimi Hendrix, aun así, Clapton siguiendo los estatutos del blues más ortodoxo, le dio al rock una perspectiva diferente sobre todo cuando fue miembro de Cream, una banda poderosísima que a decir de los que saben, fue de los primeros grupos "pesados", despejando un sonido que encuadraba bien con las turbulentas ideas juveniles de los tempranos 60's. Antes de dedicarse a causar lástima en su carrera como solista, fue también miembro de The Yardbirds y Blind Faith, entre otros grupos de renombre. 

En una fugaz colaboración con unos de los pioneros de la versión inglesa del blues, y me refiero al señor John Mayall, dejó en claro que a la guitarra eléctrica le fue confinada la tarea de estallar los oídos de millones de jóvenes inconformes con lo hasta entonces escuchado. El disco, o mejor dicho, la obra maestra, se titula "Blues Breakers with Eric Clapton" (1966), banda que lidera hasta la fecha el nombrado John Mayall, quien es un referente inmediato para comprender el desarrollo del rock de los 60's. Entre covers y temas propios, estos genios dejaron el santo testimonio de una de las mejores facetas del rock de aquellos años.

Dicen que antes de que el blues y sus derivados se popularizaran en los EE.UU., ciertos grupos y personas vieron con desprecio esa música tan rica, pero gracias a los ingleses, el blues se reivindicó como música del alma, de raíces. Eric Clapton al igual que muchos músicos ingleses de principios de los 60's, encontraron en la música estadounidense la materia prima para explotar ideas musicales, vinculándolas con la llamada contracultura, que emergía desesperada, tratando de librase del yugo de la hipocresía moral de sus respectivas sociedades.

Prestemos pues nuestros oídos a un álbum monumental, de carácter tradicional pero innovador a la vez. 


 





sábado, 3 de marzo de 2012

Honor a quien honor merece

No hay duda de que los líderes actuales o las personas más "notables", por lo menos en México, son las personas menos adecuadas. Y no me refiero sólo a líderes políticos, también a los que deciden qué es y qué no es digno de considerarse como artístico y como legado cultural, que implica una aportación al desarrollo de la comunidad o de un país. Esto lo digo por el reciente homenaje a un señor llamado Roberto Gómez Bolaños, quien bien se sabe, es el responsable de crear bazofias cómicas como El Chavo del 8 y El Chapulín Colorado, entre otras más que para cualquier ser pensante, representan la cúspide de la pobreza intelectual, moral y cultural del México urbano.

No me explico como alguien tuvo la ocurrencia de homenajear a semejante persona, tal vez en unos años, cuando este señor deje de respirar le dediquen una estatua, lo que no descarto ni por un momento, ya Alex Lora tiene la suya.

Espero no se me acuse de malinchista, y se me diga que en muchos países gustan de tales programas creados por el señor Bolaños, como si el gusto a nivel internacional fuera el referente para definir la calidad de algún producto artístico, o de entretenimiento. 

Como siempre, en México ha nacido gente talentosa, pero precisamente por ello tienden a ser relegados a otro plano, o emigran a otros países donde su trabajo puede ser desarrollado con menos limitaciones. Uno de los grandes genios que hadado este país en cuestión musical se llama Juan García Esquivel. Su legado es tremendo, muchos le dicen el padre del lounge, su música es barroca (en el sentido más amplio, no en el sentido del arte barroco que definió una época), ambiciosa, ilimitada, porque parece que los sonidos salen de todas partes.

Este disco que puede usted escuchar, se grabó en 1958, pero la explosión de colores es incesante, se renueva, el tiempo no pasa para esta música. La cantidad de sonidos es realmente demasiada, como si no hubiera espacio para nada más, pues Esquivel tenía la virtud de convertir el espacio sonoro en un festín, que va desde jazz, ritmos latinos, mambo, y lo que fuera, bajo la óptica experimental, no sólo en arreglos complicados, sino en técnicas de grabación.

La primera vez que escuché a este genio fue con un disco de vinilo, titulado "Disco Aventura: Odisea Burbujas" del que Esquivel compone la gran parte de la música, y que fue el resultado de la visión musical de él mismo sobre el programa infantil que estaba bastante pacheco.

Este disco es asombroso, como toda la música que compuso el señor Esquivel, pero tal vez sea uno de los más experimentales, y por lo tanto más sorpresivos. 

Si lo que busca estimado lector, es algo novedoso, de calidad, y sobre todo meticuloso y sesudo, pero sin perder el carácter festivo, este disco es el adecuado.



domingo, 26 de febrero de 2012

Sube el volumen carajo, es Motorhead

A finales de los 60's y principios de los 70's Hawkwind fue una banda especial que llamaba la atención porque ofrecía en sus conciertos una especie de performance, pues sus pasajes sonoros incitaban al viaje astral. Estaban anclados en la era flower power, pero también proyectaban una música más dura, alimentada también por el uso de sustancias prohibidas.

A principios de los 70's, un tal Lemmy Kilmister ingresó a sus filas, pero este muchacho traía unas ideas un poco extrañas, quería sonar más rápido y alocado. Su aportación en la banda fue notable, sobre todo con "Doremi Fasol Latido" (1972) que es una muestra de rock espacial, con guitarras densas y bajeos no menos duros.

Cuando Lemmy fue echado de Hawkwind en 1975, se dejó influenciar por la naciente era punk que vino a revolver ideas y a causar furor entre los jóvenes de aquellos años, además influenciado por la herencia de los llamados power trio y con sus ganas de ser, según sus propias palabras, parte de la banda más ruidosa del planeta, nació Motorhead, gracias a un tema del mismo nombre de la legendaria Hawkwind, que él mismo compuso.

Unos dicen que Motorhead sentó las bases para el futuro Thrash metal otros que sólo son una banda de rock and roll, pero con turbosina inyectada, y que tienen como frontman a un obsesionado con los sonidos furiosos sin concesiones, pero a la vieja escuela.

Las aficiones de Lemmy por el cuero, por las motocicletas, por las mujeres voluptuosas y al alcohol, se llevan muy bien con su pulso acelerado de tocar el bajo, que siempre lo proyecta hacia la multitud, ansiosa de ser ametrallada por su sonido vulgar, motorizado, endemoniado.

Este disco que le traigo a continuación, se titula "No Sleep 'til Hammersmith" (1981), es un disco en vivo, y es una cátedra de rock duro, porque vale más un golpe certero hacia el oponente, que cientos de golpes tirados sin dirección y sin fuerza, por lo menos en el boxeo de nivel. Su música es concisa, sin malabares innecesarios, porque sabe muy bien que el rock and roll de verdad no necesita "virtuosos".

Aquí encontramos rolones como "Capricorn", "Stay Clean", y la seminal "Ace of Spades". Este tipo de canciones son las que deberían escuchar los mocosos que se pican con bandas mugrosas tipo DragonForce.

No hay más que decir, sólo hay que disfrutar esa música que puede causar malestar a los de oídos blandos. Yo recomiendo escucharlo en carretera a más de 120 kilómetros por hora, y si se puede con unas cervezas a la mano, pero bien frías, porque la música de Motorhead hace sudar y pone nervioso. 


http://uploading.com/files/5mm71c69/MOTORHEAD%2B-%2B1981%2B%2BNo%2BSleep%25C2%25B4til%2BHammersmith.rar/

sábado, 18 de febrero de 2012

Hay de ruidos a ruidos

En estos días fríos y melancólicos no me surge mejor grupo para musicalizar que Ride. Su sonido recuerda los guitarrazos de My Bloody Valentine, tan melancólicos como desgarrados, reduerda a la demencia ruidosa de Jesus and Mary Chain, pero también algo a The Cure de la primera época ochentera por su aparente obscuridad. Nowhere (1991) se titula su disco más emblemático y trabajado, que presenta un sonido poderoso, verdadero noise y voces fantasmales, con remembranzas a Sonic Youth.

Recordemos que en esos años Nirvana y toda la camada de grupos de sonido similar se apropiaron de la "escena musical", mientras que los británicos ya preparaban la música futura. Antes que Oasis y Blur, grupos como Stone Roses, My Bloody Valentine, Happy Mondays y por supuesto Ride, planeaban asaltar la escena de la música independiente con sonidos nuevos e intrigantes.

La esencia de la psicodelia y la brillante visión inglesa del rock dieron como fruto este tipo de grupos. Moldeados en su mayoría en la vieja escuela, alimentaron su sonido con las posibilidades tecnológicas de la época. 

Si usted estimado lector, es fanático de las guitarras omnipresentes, que atiborran todo con su rasgueo incesante, no se decepcionará de este álbum, pero también para los amantes de sonidos melancólicos, esos sonidos que evocan el pasado que nunca vivimos, o si lo vivimos nos cuesta trabajo revivirlo sin reproches.

De pilón, la portada del álbum es grandiosa para escuchar su música, simple, pero sugerente, como si el mundo fuera de un solo color, del que sus matices desmienten la aparente homogeneidad.


domingo, 12 de febrero de 2012

La revolución fue una broma

La escena musical que se vivía a finales de los 70's en Nueva York fue tan fructífera como ambigua. Al CBGB's y al Max's  Kansas City iban desde poetas, pintores, y por supuesto músicos gamberros ansiosos por la explosión del punk, en su versión utópica proveniente del Reino Unido, y por su versión gringa, con raíces musicales más arraigadas en grupos como Velvet Underground y MC5 (estos locos quemaron la bandera de EU, en un concierto a finales de los 60's, posteriormente el grupo desaparecería por su radicalización e incitación a disturbios, el testimonio se llama "Kick Out the Jams").

En Nueva York, se gestó una escena que quería volar los clichés culturales y musicales de la época. Cuenta la leyenda que un joven llamado Robert Quine, asistió a la mayoría de los conciertos que ofreció la mítica Velvet Underground, y en uno de esos los grabó en un rudimentario aparato. Fue tanto el asombro del joven Quine, que decidió dedicarse  a lo mismo, así con Richard Hell formaron a  The Voidoids. El joven Hell ya había probado suerte con Television, pero los abandonó y formó su propio grupo con Quine y con Marc Bell (posteriormente Marky Ramone).

Dicen que la energía que se respiraba en aquella Nueva York era tan enérgica como destructiva. Ahí estaba la llamada New Wave lidiando y conviviendo con la No Wave. Estaban Suicide, Television, los Ramones con sus rolas simplonas pero memorables, Johnny Thunders, Talking Heads, James Chance con su versión dinamitada del funk y muchos más que querían darle en la madre al rock and roll.

El primer álbum que grabaron Ricard Hell and The Voidoids, se llama "Blank Generation"(1977), y con tremendo título se ganaron el respeto de por vida. En esos escenarios se daba la pugna por el intelectualismo que fluía por esos bares, contra la corriente punk más radical. La efervescencia de ideas era continua y evitaba concentrase en algún dogma. Dicen que la faceta punk fue una estafa que se aprovechó por la desilusión juvenil de aquellos años, puede que sea así, lo que no podemos negar es el legado contracutural que implicó una revalorización del rock and roll como música que incita a la rebelión, por lo menos en el plano artístico y cultural.