sábado, 6 de julio de 2019

La mariposa azul


Todos los hombres luchan por algo, o por lo menos Don Juan Pérez lo hacía. En calidad de supervisor de ventas, Don Juan era respetado en su trabajo, sobre todo por la rapidez y solvencia para resolver problemasde -Don Juan ¿pasa esta venta o no? ¿Si hay adeudo en el domicilio?- éstas preguntas eran frecuentes, y su orgullo era el producto de su trabajo- No Arturito, no pasa, por esto , por el otro- respondía.

Siempre usaba corbata, él sabía que los de su rango deben estar siempre presentables - ¿con qué indulgencia  cuenta usted para presentarse a los clientes con esa facha? espetaba a sus subordinados. Nunca llegó tarde al trabajo. podía presumir de su diligencia con y para todo, desde llevar los chilaquiles calientitos para la jefa de área, hasta llevar los zapatos lustrosos antes de pisar orgulloso el piso donde laboraba.

El fútbol, esa era su pasión, los partidos del mundial eran motivo de fiesta en la oficina, incluso se atrevía a desabrochar un botón de su planchada camisa- sólo por hoy- pensaba ruborizado, con la esperanza de que México calificara a los cuartos de final.

La comida. Nunca gastaba de más, sabía que si gastaba más de 50 pesos diarios no podía llevar chocoroles a sus hijos. Un lujo que no tuvo él de niño, pensaba orgulloso mientras se llevaba la mano al pecho cada vez que se le exaltaba el corazón. Por supuesto que se permitía su coca cola de lata. Una aliciente, un  premio, un privilegio para él, que socarronamente abría como trofeo.

Su esposa. La ingrata lo dejó por otro. Hay momentos en la vida en que la vista se nubla y hace a los hombres honestos cometer pendejadas. Ella se hartó de su prontitud, de su "hacer bien las cosas", incluso cuando se atrevía a emborracharse cuidadosamente con tres cervezas, ¡vaya soltura de hombre pensaba sobre sí mismo! Mientras inconscientemente su cuerpo ya estaba preparado para levantarse a las 6 en punto y listo para pedir los chilaquiles y presentarse pulcramente con el mismo pantalón a su oficina.

Su filosofía. Bien sabía él que sólo hay dos tipos de hombres: los que quieren salir adelante y los flojos que siempre se quejan de todo ¿cómo puede andar alguien por ahí manifestándose si no sabe lo que es partirse el lomo todo el día? El trabajo y el ejercicio hacen de los hombres seres humanos de bien, cavilaba profundamente mientras corría por la cuadra que estaba justo frente al deportivo. Solía correr todas las mañanas para cuidarse de las enfermedades que anunciaban en la televisión. Su decisión de hacer ejercicio fue resultado de una programa matutino en domingo sobre las enfermedades más comunes. Por supuesto que no fumaba, había leído en el periódico gratuito que el dinero tirado en cigarrillos en un año era una fortuna. Claro que no tenía una fortuna, pero tampoco la había perdido de esa manera.

Los hijos. Los hijos eran los hijos, estaban ahí. Iban bien en la escuela y pedían dinero. Eso era todo.

"2 de octubre de 2012"

Un hombre atolondrado por el alcohol y el thinner, sale en busca de la mariposa azul con la que soñó anoche. La neblina, espumosa, se va abriendo paso sobre sus ojos de gelatina, la siente con una temperatura de 2° a punto de convertirse en hielo. Su cabeza es el piso de asfalto, la multitud se mueve como un trenecito de feria. Sus manos, a diferencia del resto del cuerpo sudan y tiemblan por momentos. Apenas si recuerda qué día es hoy, de dónde salió y a qué va. Sólo espera encontrar esa mariposa azul, que se postró en sus ojos instantes después de mirar al sol. El sueño es perturbador, pues en las cabezas más hoscas confunde el cuerpo con la luz y el aire con la respiración. 
Las moscas son moscas, para después convertirse en monstruos gigantescos. ¿Dónde está la puta mariposa?- grita o cree gritar, va por el parque, no ve nada, sólo rostros desfigurados de seres enfundados en sí mismos. El sol apenas balbucea sus rayos de luz. Huele a movimiento, el aire que respira se hace más pesado, y la luz comienza a fastidiarle. Siempre ha preferido la obscuridad, incluso en su casa no hay electricidad. De la cremallera de su chaqueta siente un puñal, el que siempre carga junto con su crucifijo, que le dio su jefa antes de lanzarse al carajo.
Cree ver algo en el aire que se mueve con la delicadeza de una mariposa. Yerra, pero en un segundo intento lo clava sin querer en el ojo de un hombre. Un hombre que al momento de las pesquisas policiales contaba con una tarjeta  que decía "Supervisor de ventas" y 50 pesos en el bolsillo. Padre de familia y un buen hombre. El otro nunca vio a la mariposa de sus pesadillas, pero una falena lo visita cada tarde en vigilia. Se postra en la celda que lo resguarda de la sociedad hasta el día de su muerte. La observa de vez en cuando y parece hablarle a lo lejos, y cuando intenta atraparla, el oficial de vigilancia siente que le hierve la sangre, justo lo necesario para apalear al recluso.

Deus Ex Machina: El primer policía que llegó traía sonando Big Man With a Gun a todo volumen en su patrulla. El gendarme remató al herido, después se llevó al pobre diablo al ministerio público. Se ganó su medalla de Policía Honorable.

sábado, 9 de junio de 2018

Quiero ser un árbol

Siempre que entraba a algún lugar público, los demás se exaltaban, era  como si llegara un hedor a marranos, pero no era su olor, sino su sola presencia. Portaba un sombrero raído por los años, y unos modestos zapatos que mandaba a arreglar de vez en cuando con el zapatero de la colonia. Su semblante es de lo más común, como la acera que cruza diariamente para saludar a su amigo.

La semana pasada fue a visitarlo, un viejo conocido que fue testigo de sus pensamientos y aventuras más osadas. El viejo amigo siempre estaba ahí, escuchando, con la cabeza de un lado a otro según el humor de los vientos . El "amigo" como él le llamaba, siempre cuidó de él; incluso una vez le salvó la vida, cuando uno par de bribones se acercaron a él con navaja en mano y los ojos del Diablo en la frente. Él se escondió en el hueco de su amigo, sí, su amigo es un árbol, que está ubicado en el parque que da a su ventana.

Se saludaban todos los días, sin importar las circunstancias. Las pláticas eran tan intensas como serenas. Algunas veces platicaban sobre el estado del clima, otras sobre política y religión, éstos últimos temas enfadan un poco al "amigo", porque no puede comprender cómo los seres humanos no pueden echar raíces y quedarse ahí, viendo el tránsito mundano mientras el sol seca las hojas, después de una brisa.

-¿Qué cauce tiene para ti el río de pensamientos que fluyen como sangre a través de tus venas existenciales? ¿No es suficientemente religioso recibir el saludo diario de las parvadas que pasan diariamente por aquí? ¿Qué no soy yo tu mejor amigo y todo lo demás es superfluo y externo? Decía el "amigo".

Su andar era cabizbajo y vacilante, como si fuera a tirar un pase de larga distancia en un partido de fútbol, pero antes de patearlo se retracta y vuelve a tomar la posición correcta. siempre carga con su agenda y un pañuelo; no le gusta tirar papel en la calle y el pañuelo es además elegante.

Su avanzada edad le ha hecho comprender dos cosas importantes que rigen su voluntad y sus sentimientos en cierta medida: Los árboles son más inteligentes que las personas, y el sol siempre ilumina más a los vegetales que a los demás seres vivos.

En la escuela le enseñaron que no es posible comunicarse con el mundo vegetal, a no ser que sean meras correspondencias naturales, al igual que nos comunicamos con las cucarachas que merodean la cocina del hogar.

Su capacidad de comunicarse con los vegetales, fue creciendo proporcionalmente en relación inversa a su capacidad para comunicarse con los humanos o los animales. Sólo podía comunicarse con las cucarachas, que parecían guiarse hacia dónde él les indicaba con el dedo.


Incluso había perdido el toque elegante de quitarse el sombrero para saludar.Parece como si el viento se hubiera llevado todo el escenario de una época distinta, con personajes distintos, y hasta con telón distinto. El mundo había cambiado en un par de minutos, mientras él aún no se había puesto el traje para entrar en acción. Su desgracia, no era tal como la comprendemos nosotros, su llegar tarde, sino su llegar demasiado temprano y no saber qué hacer, que da lo mismo que llegar tarde. Tal vez se maravilló demasiado con el escenario, con las ínfulas de sus semejantes, y en su inspeccionar minucioso, se le olvidó girar la cabeza hacia atrás, donde ya no se estaba en el mismo sitio. Las cosas van más rápido de lo que pensamos, y cuando alguien dice que el futuro está cerca, en realidad se ha congelado su visión en el refrigerador de los recuerdos. 

En un abrir y cerrar de ojos, notó que ya no podía desplazarse, la gente pasaba sin notar si quiera su presencia, los múltiples brazos, eran ramas, y su amigo lo alimentaba sin descanso cada que despertaba, pero ¿dormía?, más bien soñaba, imaginando el espacio de tiempo en que los seres humanos han perdido el tiempo, robando, mintiendo, llorando, o muriendo como un mueble de madera, sin vida, vacío y ridículo.

El bautizo de la lluvia nocturna terminó por cumplir la transformación, llorando a través de su cuerpo, el agua caía lentamente primero, con violencia después, y un niño corriendo llega, lo abraza, lo protege de la lluvia, el niño le habla, coloca sus audífonos en su corazón de madera, suena "Singing to the Earth" de Apollo Sunshine.

El niño desea ser árbol, y viajar en el mar cósmico de la nada.


domingo, 19 de noviembre de 2017

No abras puertas desconocidas

Estaba yo en el cuarto pequeño. Es color verde, sin cuadros, sin nada, con la ventana cerrada. Mi miran un pato, un chino y un dragón de Komodo. Detrás de la mesa rectangular, ellos parecen inmóviles, de cera, sólo del hocico del dragón se escurre lentamente una pequeña gota de sangre, como de miel. Expresan la resolución de un alto mando militar, como si éste fuera a sacar la sopa de un desertor o traidor.

¿A qué he venido estimados señores? ¿Quién me trajo hasta aquí y con qué propósito? La pantalla de atrás indica: Región no normalizada. Ellos siguen mirando fijamente. No se mueven, parecen de juguete, pero no lo son, y el aire se torna cada vez más frío. Siento que sus miradas no son hacia mí, aunque no dejan de apuntar a mi rostro. Diez segundos después la pantalla vuelve a emitir el mensaje: Región no normalizada. Comienzo a sudar a pesar del frío. Mis manos dejan de responder a mi parte racional, comienzan a independizarse, a querer escapar, para abandonar al resto de mi cuerpo. La silla que me separa a un metro de la pared parece moverse también, como si estuviera montado en un caballo furioso. Vuelvo a preguntar ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Quiénes son ustedes? Mi mano derecha me traiciona y señala al pato, enseguida le hace una seña obscena. Nadie se mueve. La pantalla emite otro mensaje: Región actualizada. Ahora mis piernas quieren echar a correr, a pesar de mi firmeza mental.

El pato dice: Cuack, el Chino tose, y el dragón no se mueve. La gota de sangre comienza a secar en la mesa, porque hace rato que aterrizó ahí. Comienza a salir agua , se cola por la puerta, parecen no inmutarse, siento lentamente mis calcetines ahogados. El agua aumenta rápidamente, sólo el pato aletea rápidamente, para volver a su posición original. Como si la mesa fuera inmune al agua, no se mueve, y ellos tampoco, mi silla comienza a naufragar en el cuarto, y yo con ella . Ellos me siguen con la mirada escrutadora.

La pantalla emite otro mensaje: Canción , Aceptación, Revolución. Yo digo: Rock and roll. Inmediatamente, como si adivinase el acertijo, el pato salta sobre mi cabeza, mi picotea, hasta sangrar, y cuando comienzo a asimilar la violencia del ave, el dragón ya me está lamiendo la sangre, mientras el chino observa en posición de loto. El agua ha desaparecido. Comienza a sonar "Heroin" de Velvet Underground. Terminando el caos de la canción, desaparece el dolor. Ellos se han ido, y yo estoy solo en mi habitación, esperando que suene la siguiente canción. Esta vez dejo la ventana abierta, por si necesito respirar.


Comienza la siguiente canción. Se asoma un Zeppelin en forma de plátano por la ventana. Decido esperar, con más precaución. Alguien toca, dice tener un cargamento para el dirigible, que ya se ha estrellado en una esquina del cuarto, y veo cómo las llamas comienzan a destruir el fantástico artilugio. 



lunes, 7 de agosto de 2017

La lata del futuro


Una disculpa por mi prolongada ausencia. Estuve fuera del plano corriente, trabajando en un proyecto para el desarrollo de un producto que, a pesar de su propuesta revolucionaria en el mercado del rubro alimentario-entretenimiento, no vio a luz por los resultados nefastos de los experimentos finales.

Por medio del trabajo multidisciplinario, yo y mis compañeros trabajamos en desarrollar un producto que satisficiera no sólo el estómago del cliente, sino su calidad fisiológica y senso-motora, de manera que la experiencia al consumir el producto derivara en una nueva forma de consumo más integral, de tal forma que se experimentara, a intervalos variables, de acuerdo a la constitución somática personal, y experiencias propias lo que sintieron los acompañantes de Timothy Leary en sus más famosos viajes psicodélicos.

Como mencioné anteriormente, fue un trabajo multidisciplinario, y cada línea o equipo de investigación se especializó en su área, lo que conjuntamente dio como resultado, lo que los expertos en mercadotecnia nombraron como CAN.

CAN era una lata como cualquier otra, y se abría con un abrelatas corriente, ya que fue sugerencia de los expertos en psicología, neurociencias, psiquiatría, etc., pues coincidieron que era indispensable para activar las zonas primitivas del cerebro, de manera tal, que el consumidor experimentara una "sensación total". Esto en segundo lugar, ya que la primera experiencia era visual, porque la lata no tenía forma, ni dimensión concreta, mucho menos color definido, ya que la lata, a lo lejos, sólo era un vehículo que expresaba los deseos o temores más inmediatos; de tal suerte que había personas que confundían la lata con un rascacielos, o una escalera infinita, con movimiento interno, como una escalera eléctrica al cielo, o al infierno, según la persona. Otros sólo lograban verlas cuando alguien les comunicaba su presencia, de manera que su ceguera se convertía en una borrosa visión, de la que sacaban conclusiones extrañas. Es de señalar que, de este grupos de personas primero ciegas, eran generalmente instruidas, gente con muchos títulos universitarios y académicos.
Según los sociólogos, el grueso de la población que se sometió a la prueba sólo veía una lata común y corriente de Sopa Campbell, como las de Andy Warhol. Al parecer estas personas eran grandes consumidores, y  estaban a la última moda de los smartphones. Por otra parte, la experiencia táctil también era distinta, y hubo persona que decían quemarse al tocar la lata, mientras otros decían que les era imposible asir una, porque la lata se escurría como renacuajo en las manos.

Cabe destacar que el número de personas que participaron como voluntarios en el experimento fue notable y significativo, e incluyó gente de todos los estratos sociales, edades, así como de culturas distintas. Razón ésta de medir el impacto de la experiencia en poblaciones con experiencias y modos de vida totalmente distintos.

De todas estas complicaciones, surgió la idea de crear unos "lentes" de modulación de la experiencia, logrando con éstos una "Interpretación estándar" con forma y sentido del producto. Sin embargo, surgen siempre variables imprevistas, propiciando que el objetivo original del experimento termine por desviarse y salirse de control.

En mi célula de investigación, comandada por la Dra Alma Villalobos, y en trabajo conjunto con el escritor Tsutsui, nos dimos a la tarea de diseñar el concepto del producto en fase intermedia, un concepto prediseñado que constituía la materia prima sobre la que se explayaría el consumidor, de acuerdo a sus propias experiencias personales.

La Dra Villalobos fue enfática en canalizar las emociones al nivel microrelato, con formas táctiles, olfativas, visuales y auditivas, de tal manera que el consumidor creaba su propia historia a partir de un microrelato prediseñado, elegido al azar de un suculento plato de historias legendarias, que incluía fragmentos amalgamados de obras de Dostoyevski, Walser, Kafka, Meyrink, y muchísimos autores consagrados. Todos ellos seleccionados minuciosamente por la doctora Villalobos.

El escritor por su parte, agregó que sería indispensable una dosis suministrada vía olfativa de la planta del Olvido que encontró en el Planeta Porno. Planta que en su estado natural hace olvidar todo al que la roce levemente.

Mi tarea consistió en seleccionar la música que sería el trasfondo al momento que la lata se abría, y al momento del desarrollo del microrelato. Al ver que los expertos en mercadotécnica ya habían puesto nombre a la lata pensé que  la discografía completa de CAN sería el soundtrack prefecto que se amoldaría a cualquier circunstancia dentro de la sensación experimentada.

Lo resultados fueron nefastos, y a pesar de la nobleza de nuestras intenciones los resultados mostraron que no todos están preparados para tales experiencias, y como muestra de ello, fuimos testigos de la muerte súbita de dos personas con sólo abrir la lata, mientras que otros terminaron en el manicomio, con trastornos similares a los que quieren iniciarse en las artes mágicas antiguas y sólo consiguen vislumbrar el fuego eterno, que todo lo consume, por más que se huya de él.


Espero que el proyecto se materialice para bien, y todas las personas tengan acceso a su lata de CAN. Por el momento el proyecto está en la congeladora, mientras se resuelven los asuntos legales por las muertes y los trastornos adquiridos de algunos participantes. Por ahora, mis colegas y yo preferimos no hablar más del tema,  pero se planea desarrollar una máquina generadora de íncubos y súcubos que puedan viajar a través del tiempo, así como el desarrollo de teléfono-personas, que sean capaces de proyectarse en la realidad finita y trabajar en lugar del propietario. Estamos muy entusiasmados. Estaremos informando en cuanto las circunstancias lo permitan.


lunes, 3 de abril de 2017

Se cambia de establo pero jamás de amo

Una país con futuro fomenta el alcoholismo y el suicidio, el primero como forma de vida y no como deporte, y el segundo como deporte y no como forma de vida. ¿O alguna vez han visto que los gobiernos de ciudadanos alcohólicos y suicidas entablen guerra con sus vecinos? ¿o que destruyan su entorno antes que a sí mismos? El señor dinero necesita gente que no beba, que no piense, que haga mucho ejercicio y se pague su propia tumba.  El Romanticismo Alemán fue un primer intento de salir de las tinieblas, hasta que el temor se apoderó del señor Dinero y se los agrupó en la nación de los desterrados dispuestos a salvar el Destino inmediato y fututo. Querer cambiar el "estado de cosas" fue el desenlace fatal. Gracias Marx por echar a perder todo.

La gente común y corriente piensa que hay un grupo de personas que son dueñas del mundo, de éste. No saben que los jefes del planeta  son sólo siervos de una grupo supraterrenal, al que me referiré como "Ellos".

Ellos no son humanos, Ellos no son mortales, Ellos son la extirpe de la que habló Lovecraft, Ellos son sólo cuatro, Ellos obedecen a un Ser Supremo, al que nombraré como Ello. Ellos sólo se comunican con miradas fijas, Ellos comen carne humana, Ellos nos crearon, Ellos nos configuraron, Ellos nos hicieron creer en la vida, Ellos nos ven como experimento, Ellos también son un experimento, Ello los ama, más a que a nada, porque fueron creados a su imagen y semejanza. Ellos dan las órdenes. Ello siempre está llorando, y nadie lo ha visto. Sólo pude escuchar gemidos como de animal carnívoro, al que le arrebatan la comida. Y los golpes sobre la pared eran secos como los golpes de muerte súbita.

En mi calidad de corresponsal, citado por uno de Ellos, enviaron a un hombre misterioso, mismo que me llevó a una parte del desierto del Namib, en algún lugar totalmente aislado del mismo.  El viaje fue terrible, nunca había sentido tanto calor, y además ¡lo recorrimos a pie! El maldito contacto no quería a ningún ser vivo como testigo. Sólo la arena fue nuestra fiel amiga hacia los pozos desconocidos. Cuando llegamos al lugar indicado, sentí como lentamente la arena se me subía como hormigas, mientras éramos arrastrados mi contacto y yo hacia las profundidades del lugar de encuentro. Todo era arena, y por momentos creí que perecería. Pero increíblemente podía respirar, a lapsos vitales. Desde que llegó a mi despacho, hasta que llegamos con Ellos, el mensajero sólo pronunció estas palabras: Ellos quieren verlo. Y ante la fuerza de sus palabras no pude resistir, supe que era algo grande. Tomé sólo lo necesario, un poco de ropa, dinero, mi identificación, cigarros, una botella de bourbon y mi crucifijo de Ziggy Stardust.

Ellos ordenaron la muerte de Jacobo Grinberg, Ellos educaron en el nivel básico a Carlos Castañeda, Ellos dominan la ciencia, no las mundanas, de las que son hasta cierto punto  ignorantes, sino la ciencia de la vida y la muerte. Ellos pueden matar con la vista, uno de ellos tenía forma humana pero con ojos felinos profundos, amarillentos, tristes, pero atentos a cada movimiento mío, otro no tenía ojos, pero tenía cabeza de Elefante, medio cubierta por una ¿burka? otro de ellos no tenía rostro, era como una sombra, una silueta, y cuando se acercó a mí sentí el frio de una congeladora casera; pero el que me recibió era el más singular de todos, porque era un Asno. El hedor a establo me hizo recordar mis viajes primeros viajes a provincia, cuando las falenas con alas de 40 centímetros vigilaban mi cuarto, y los burros entraban a la casa cual huéspedes distinguidos.

Por entre la servidumbre pude ver a Carlos Slim, quien nos sirvió las bebidas con la rapidez de un Sanborns. La que pensé era la barrendera, era Donald Trump que refunfuñaba mientras limpiaba todo a nuestro paso, y brincaba como perrito cuando le aventaban unas ¿nueces? doradas. Cada vez que terminaba mi trago del líquido que sabía a agua, parecía agua,   mi cerebro hervía como huevo en agua, y los colores de mi visión era el preámbulo a una visión totalmente esclarecedora. Me comunicaba con la simple mirada, y ellos me respondían también en miradas. La comunicación precisa de pesadillas era clara y sintética. No hay nada más ordenado  que las pesadillas.

Sí, Arthur Machen los vio, y esas sociedades secretas aún existen. Hay miembros esparcidos por todo el mundo que se han reunido con Ellos. Y la razón por la que fui invitado es porque necesitaban un informe sobre las consecuencias del rock and roll en la juventud. Y al quedar satisfechos con la decadencia de los jóvenes, pensaron Ellos que el rock debía desaparecer, pues ya había cumplido su misión de canalizar el descontento juvenil y materializarlo en mercancía consumible-espiritual , preferentemente empacada en actitudes y modas predecibles.


Ellos crean todo lo que amamos, dan la idea con una mirada y sus fieles servidores las ponen en acción. Todo el conjunto de redes sociales que nos abruman son consecuencia de sus negros pensamientos.  Ya iban a dictar la sentencia de muerte al  rock and roll dentro de la infantil aspiración del ser humano para ser libre, cuando sonó mi teléfono celular, era la alarma, y la canción que sonó era "Shotgun in my mouth" de Haunted George; después vi que por ahí estaba sentado William Hodgson y movía el pie al ritmo de la canción. Eso fue suficiente para que Ellos decidieran darle un soplo más de vida.


martes, 1 de noviembre de 2016

No quiero ser cuadro ni pincelada.


-Hola soy Otto Dix- Dijo

Se quitó sus ojos de canica y los arrojó a la bolsa con mil canicas más. La bolsa de canicas era ya un océano infinito de oleajes furiosos. Las canicas-ojo se disolvían como líquidos nerviosos, como si se hubieran transformado en serpientes que huyen de algo. Los colores se multiplicaron al ritmo de las olas que respondían a los tenues rayos de luz. Tan tenues que parecían foquitos de árbol de Navidad que comienzan a encender tímidamente.

-¿Quieres ver el mundo-

-Sí- Respondí neciamente

- Pues lo verás y no podrás dejar de verlo ni muerto-

Sentí el abrasamiento del fuego, que lloraba y gemía por comer más carne humana. El fuego nunca es el mismo, siempre tiene nuevas maneras de cantar y bailar, de recrearse a sí mismo y al mundo, porque todo es combustión. No es casualidad que en el infierno el fuego predomine, porque así como es destrucción es vida, y lo antiguos sabían muy bien eso.

Vi que los diablos con máscara antigás venían hacía mí, alentados por un respetable hombre, vestido de frac, ondeando la bandera de la paz.  Eran legión los hombres del infierno mundano. Y los gases eran rumor de actividad militar, porque ¡nunca tendremos paz, mientras exista más de uno! El sólo cambio de clima puede calentar los ánimos de tu mejor amigo, para volverse ahora tu peor enemigo. Los de sangre se desconocerán y mirarán con terror sus acciones, sus deseos de muerte consumados. Serán ellos lo que hagan el trabajo sucio, mientras los reyes del mundo seguirán blandiendo sus látigos, mientras se espabilan a mil por hora en busca de nuevos tesoros en el universo.

Yo grité, jadeé como perro rabioso, -¡Déjenme, malditos! ¡Yo no estoy vivo! soy sólo una pintura-

Y-a no quiero ser pintura, quiero  ser real-

-Pero la pintura es más real que mis zapatos, y tú petición es una orden para mí. Verás lo que es el mundo, y serás una gota más del océano de lamentos- respondió

Vi un fondo negro, con la naciente luz anaranjada, como si una puerta fuera a abrir en un arrebato de violencia natural. Los tonos obscuros hacía palidecer el exceso de luz que emergía por la parte inferior .

-Sí, es una puerta-

Y las risas a carcajadas parecían escupir rabietas de decencia, de buenas maneras. Mientras con lloriqueos, algunos clamaban por más muerte. Y sí, yo estaba caminando sobre cadáveres aún frescos, el olor a muerte era cada vez más intenso, y las nauseas dominaron mi sentido común. Mis manos parecían pegarse al suelo como si la gravedad fuera más fuerte, y mi estado de embotamiento exigía respirar un poco más.

Allá había gente de la alta sociedad riendo hasta la locura, con sus vestidos de alta costura, y sus gestos de alta alcurnia. Pude reconocer a algunos que compartieron la Educación Básica conmigo, allá estaba el más inteligente de la clase, por acullá el más apuesto de la escuela, si es que se le puede llamar galantería a la capacidad natural para hacer sufrir a  los más tontos, y por supuesto, alcancé a ver al que parecía más indefenso de todos, un hombre ligero, grácil y parco, que sólo con un chasquido de dedos, hacía explotar un continente entero, casi con la destreza que se necesita para pisar una cucaracha sin que se quede pegada al zapato. Y también pude distinguir al más palurdo de la clase, pero tenía el talento de poseer una gran herencia de parte de su padre, lo que lo convertía en un verdadero estadista, de esos que no se dan sino cada cien años. Por todas partes salían prostitutas respetables, de esas que no se rebajaba a acostarse con cualquier miserable. A pesar de todo reinaba un orden, como si no fuera posible la existencia de otra manera.

Yo soy hombre, yo también, soy nación y soy oveja. ¿Quién es el pastor que nos llevará al matadero? ¿quiénes lloran sin haber visto nada aún? El saber ahoga a los más desesperados. "Es terrible morir de sed en el mar. ¿Tenéis vosotros que echar en seguida tanta sal a vuestra verdad que luego ni siquiera apague ya la sed?" (Nietzsche). El hombre busca conocimiento, pero el conocimiento es su propio veneno, el conocimiento no es uno sino él mismo pero multiplicado en bocanadas  de humo que se pierden, y aparece por allá, en una chimenea de alguna casa bien afincada, desde lo alto de una montaña, en que se acaba de ahorcar un hombre. 

Míralos cómo se parecen, mira como son hermanos todos, repiten las mismas palabras, las mismas frases, y le han escrito un bonito himno al Señor Dinero. Mira cómo se matan, mira cómo entre ellos se encubren, nadie tiene rostro, y sin embargo se parecen. El crimen es anónimo, pero todos quieren seguir bailando, -¡Ah tú, no entorpezcas la fiesta! ya tenemos un nuevo campeón y dentro de una semana serán las elecciones , ¿Qué propones tú para quejarte  de esa manera? ya viene Navidad y tendremos muchos bizcochos de cadáveres frescos, a todos les gustan los muertos, a ti también, ellos son oro y prosperidad jajaja, anda ven hijo, yo te daré un consejo: humilla a tu mejor amigo, después, haz que lo exhiban en televisión, yo te conseguiré el pase mágico, te pagarán muy bien por ello, posiblemente el Papa te eleve a Santo. Malditos escritores están en las cavernas, lo de hoy es la exhibición en HD. Maldita sean, cuándo comprenderán los hombres que Hobbes tenía razón, no podemos vivir juntos ni medio minuto sin hacernos daño-

Y aquí estoy, yo un remedo de pintura, de una idea mal concebida, y dentro de poco seré menos que polvo.

What I see is unreal, I've written my own part, eat of the apple so young, I'm crawling back to start...

sábado, 24 de septiembre de 2016

Humanos, según mis cálculos, ya están todos muertos. Pero la música es inmortal.

Año 3015. En algún lugar de la Tierra que aún no ha explotado en mil pedazos.

Fue en la materia de Orientación Sexual, cuando Carlitos Marx tomaba clase conmigo. Debo aclarar  que en el futuro, las materias tiene un nombre extraño, por ejemplo, a la clase de Aritmética se le llama Panadería y Repostería Básica, a la clase de Introducción a la Filosofía se le llama Educación Física, pero lo más extraño, es que a la clase de Carpintería le llaman Física Nuclear.

Carlitos gustaba de opinar aunque no le preguntaran, era extraño, como si un escozor recorriera su cuerpo. Fue un día, cuando el profesor comenzó a hablar sobre Economía, cuando Carlitos, como le decíamos de cariño, lanzó una serie de disparatares que causó la sardónica primero, y después risa loca de todos, incluido el profesor. Mi humilde y endeble amigo siempre quería adelantarse a todos, el profesor espetaba: cuando comprendas que vas a morir, hablamos.

El profesor habló de la locura aséptica, y aferrado Carlitos, decía que era materialmente posible en el mundo terrenal, sin embargo, insistimos en que la locura lleva a muchos caminos, entre ellos la muerte disfrazada de abnegación. Y el profesor, de apellido Hegel por cierto, citó a un escritor que le decían "El Bandido", y se dice que sólo vivió cuando murió: "Hablar de la fe significa asesinarla".

El profesor, con su serenidad de siempre, le contestó: te voy a dar un simple ejemplo de la falacia de tus argumentos. Traje una banda del futuro muy lejano. De hecho todo el futuro ya se terminó y sólo existe en los buenos libros" remató.

En la pizarra-espectacular de colores neón se escuchó "We are the Robots". La música parecía emerger de una máquina controlada por cuatro sujetos, humanoides, o androides, o dioses ¡Estaban tocando frente a nosotros en vivo! ¡Bendita tecnología, no sólo has matado a Dios, también lo has resucitado para matarlo millones de veces en un retweet.

Carlitos estaba estupefacto y comenzó a jadear, y luego a echar espuma de burbujas por la boca. No podía soportar ver esa absurda conjunción, máquina, futuro en bruto y música. Y esas burbujas que salieron de su boca eran las que convertían la primitiva luz en una serie de colores infinitos que adornaron el salón de clase que se convirtió en un concierto. Cuando explotaban podías ver la eclosión de flores extrañas. La naturaleza esconde sus secretos en la música, y los muestra a algunos cuantos afortunados.

Todos los demás comenzamos a bailar, alguien decía: ¡Oye tú baila conmigo! y las chicas bailaban con la risa proyectada en la pantalla, nosotros éramos la pantalla también, todo táctil, todo revolución y conclusión, colisión, metafísica aplicada a la pista de baile.

Esa mecánica básica, era como si los coches hablaran, como si la humanidad sólo fuese un resbalón, para el devenir de la perfección tecnológica. Ya no era la música algo material ni divino, sino extraterrestre. Y todo prendía y apagaba como un anuncio espectacular.

La muerte del ser humano es el nacimiento de la máquina-Dios. ¿Tendremos un Nietzsche robot? Tal vez las almejas contienen la última palabra, tal vez la tecnología sea un resbalón también, tal vez el Imperio de los Árboles debe esperar. Lo cierto es que la música es Universal. Ella escoge sus medios, como entelequias, como esclavos al servicio de la música universal. Tal vez Pitágoras lo vislumbró con su teoría de la Armonía de las Esferas. Pero eso ya lo veremos en otra clase. Del fututo claro está, porque en el año 2015 siguen en las cavernas.