sábado, 18 de febrero de 2012

Hay de ruidos a ruidos

En estos días fríos y melancólicos no me surge mejor grupo para musicalizar que Ride. Su sonido recuerda los guitarrazos de My Bloody Valentine, tan melancólicos como desgarrados, reduerda a la demencia ruidosa de Jesus and Mary Chain, pero también algo a The Cure de la primera época ochentera por su aparente obscuridad. Nowhere (1991) se titula su disco más emblemático y trabajado, que presenta un sonido poderoso, verdadero noise y voces fantasmales, con remembranzas a Sonic Youth.

Recordemos que en esos años Nirvana y toda la camada de grupos de sonido similar se apropiaron de la "escena musical", mientras que los británicos ya preparaban la música futura. Antes que Oasis y Blur, grupos como Stone Roses, My Bloody Valentine, Happy Mondays y por supuesto Ride, planeaban asaltar la escena de la música independiente con sonidos nuevos e intrigantes.

La esencia de la psicodelia y la brillante visión inglesa del rock dieron como fruto este tipo de grupos. Moldeados en su mayoría en la vieja escuela, alimentaron su sonido con las posibilidades tecnológicas de la época. 

Si usted estimado lector, es fanático de las guitarras omnipresentes, que atiborran todo con su rasgueo incesante, no se decepcionará de este álbum, pero también para los amantes de sonidos melancólicos, esos sonidos que evocan el pasado que nunca vivimos, o si lo vivimos nos cuesta trabajo revivirlo sin reproches.

De pilón, la portada del álbum es grandiosa para escuchar su música, simple, pero sugerente, como si el mundo fuera de un solo color, del que sus matices desmienten la aparente homogeneidad.


domingo, 12 de febrero de 2012

La revolución fue una broma

La escena musical que se vivía a finales de los 70's en Nueva York fue tan fructífera como ambigua. Al CBGB's y al Max's  Kansas City iban desde poetas, pintores, y por supuesto músicos gamberros ansiosos por la explosión del punk, en su versión utópica proveniente del Reino Unido, y por su versión gringa, con raíces musicales más arraigadas en grupos como Velvet Underground y MC5 (estos locos quemaron la bandera de EU, en un concierto a finales de los 60's, posteriormente el grupo desaparecería por su radicalización e incitación a disturbios, el testimonio se llama "Kick Out the Jams").

En Nueva York, se gestó una escena que quería volar los clichés culturales y musicales de la época. Cuenta la leyenda que un joven llamado Robert Quine, asistió a la mayoría de los conciertos que ofreció la mítica Velvet Underground, y en uno de esos los grabó en un rudimentario aparato. Fue tanto el asombro del joven Quine, que decidió dedicarse  a lo mismo, así con Richard Hell formaron a  The Voidoids. El joven Hell ya había probado suerte con Television, pero los abandonó y formó su propio grupo con Quine y con Marc Bell (posteriormente Marky Ramone).

Dicen que la energía que se respiraba en aquella Nueva York era tan enérgica como destructiva. Ahí estaba la llamada New Wave lidiando y conviviendo con la No Wave. Estaban Suicide, Television, los Ramones con sus rolas simplonas pero memorables, Johnny Thunders, Talking Heads, James Chance con su versión dinamitada del funk y muchos más que querían darle en la madre al rock and roll.

El primer álbum que grabaron Ricard Hell and The Voidoids, se llama "Blank Generation"(1977), y con tremendo título se ganaron el respeto de por vida. En esos escenarios se daba la pugna por el intelectualismo que fluía por esos bares, contra la corriente punk más radical. La efervescencia de ideas era continua y evitaba concentrase en algún dogma. Dicen que la faceta punk fue una estafa que se aprovechó por la desilusión juvenil de aquellos años, puede que sea así, lo que no podemos negar es el legado contracutural que implicó una revalorización del rock and roll como música que incita a la rebelión, por lo menos en el plano artístico y cultural.




domingo, 5 de febrero de 2012

Volvamos a lo primitivo y toquemos con piedras y huesos

Hay bandas que a pesar de los años, se mantienen intactas, su música permea generaciones distintas. 

A veces no me explico cómo alguien que estudió música, que supuestamente conoce la teoría musical, conoce la técnica, no es capaz de hacer algo que trascienda momentos históricos. The Troggs, una banda que hacía canciones con un toque bubble gum, sencillas, pero demoledoras, desde la legendaria "Wild thing", hasta "With a girl like you", fueron el ejemplo más claro de cómo no darle en la madre a las canciones con arreglos de sobra.

La guitarra sucia, en la onda garage, golpeteos primitivos de la batería, siguiendo la línea básica pero dura del bajo, y por supuesto la característica voz de Reg Presley. Debo confesar que son para mí una de las mejores bandas de los 60's, porque fueron capaces de crear su estilo propio en la "sencillez" y sobre todo porque no cayeron en la megalomanía que afectó a muchas bandas de aquellos años. Tenemos pues, una muestra de cómo hacer las cosas con lo que se tiene a la mano. Este fue su debut (1966), un disco tremendo, que sólo merece aplausos y muestras de gratitud.

Dicen que bandas como The Vines y The Hives, son herederos de este tipo de sonidos básicos pero carnívoros: yo no estoy tan seguro, The Troggs sí sabían hacer las cosas, y como argumento traigo este disco hasta los oídos de quien quiera escuchar a uno de los padres del Garage rock.

Una buena versión inglesa de la parte más ruda y salvaje del rock and roll. Conviene pues destapar las cervezas y regocijarnos por esta buena música.


sábado, 28 de enero de 2012

Señores cierren el pico que están sonando The Beatles

Cuántas veces no nos hartan programas de radio como "El Club De los Beatles". Pero no es tanto la culpa de grupo sino de los que idolatran al cuarteto de Liverpool como si fueran de otro mundo, lo que les impide ver sus límites y contradicciones tanto comerciales (y musicalmente) como de postura política. Pero cuando encuadramos al grupo en su justa dimensión, tenemos que es un grupazo, un grupo que llevó y contribuyó a establecer los límites del llamado Britpop.

Un disco, que para mí marcó tendencia tanto musical como en términos del concepto del pop (1965) fue "Rubber Soul", pues es un disco que marca una tendencia más pop en el buen sentido, porque se aleja más de lo que se venía haciendo, sus rolas suenan más complicadas y es un preámbulo a lo que vendría después con "Revolver" y posteriores. Es bueno recordar, que antes del 66, la psicodelia no irrumpía en su versión escandalosa, como lo harían los 13th Floor Elevators o Pink Floyd por ejemplo. Pero las bases de ello la pusieron grupos como The Beatles, que a pesar de ser llamados "fresas", establecieron pautas para el porvenir musical en ciertas facetas pop. Este disco no aburre, cuenta con matices tan ricos y variedades sonoras, que le tumbaría el puesto a cualquier grupo actual  o de los últimos 10 años, sin temor a exagerar.

Una belleza absoluta, una obra que deslumbra por la eternidad de cada una de las canciones, me inclino con respeto y de paso voy por una bebida acorde con la alteza de esta música. No quiero decir más, me enorgullece compartir esta música tan hermosa, tan sencilla como elaborada. A salud del cuarteto de Liverpool.

lunes, 23 de enero de 2012

Señoritas deberían aprender a bailar con esta música

Alcohol en exceso, nubes de tabaco aposentadas en las caras de los libertinos, que si no tienen unas cuantas drogas en la chaqueta,  traen un revolver dispuesto a hablar en cualquier momento. Ese era el ambiente de aquellas épocas que se vivían en Las Vegas (a mediados de los 50’s y principios de los 60’s), aquel sitio donde el sueño americano se convertía en pesadilla, donde el verdugo exprime hasta la última gota de su víctima. Le saca los últimos centavos, pero qué importa, las mujeres en bikini, sacan una sonrisa socarrona a los bribones que pululan por allí, las musas del infierno, bailan y bailan striptease.

Le traigo estimado lector, una colección de canciones realmente impactante, que le transportarán a aquella época, a aquellos lugares e imágenes que aparecen en “Miedo y asco en Las Vegas”, del loco Hunter S.Thompson. Lo que despide esta música son excesos, sexo-servidoras, agandalle, un frenético gusto por el alcohol y elegancia también, pero ante todo, despide el espíritu de un tiempo que no regresará, una época tan intensa, como inocente, porque la gente de aquellos lares, sólo quería divertirse un poco más.

Estos, discos, porque son dos, me emocionaron bastante, fue una revelación para mí, una colección de canciones que muestran la originalidad y a intensidad con que se vivía por allí en esos años, un auténtico petardazo de sonidos y revolcadero de cerdos. No tengo más palabras, la música de estos discos es demasiado buena, demasiada mala leche. A disfrutar con la bebida adecuada. ¡Salud!

De última hora, acaban de tumbar el link para la parte dos, gracias a los cerdos de …. Ya ni pepes.


https://rs631l33.rapidshare.com/#!download|631tl|215674678|Las_Vegas_Grind__Pt._1.rar|150785|R~DE1BC95E57CFD22D95F72EB9AE63FF33|0|0

domingo, 15 de enero de 2012

Bajo el efecto de ciertas sustancias, a veces salen cosas buenas, Thomas de Quincey es la prueba fehaciente

Cuando un grupo se estanca en un "esquema musical", tiende a aburrir tarde o temprano. Ya sea por falta de creatividad o por conveniencia, muchos grupos terminan sus días porque ya no dan para más.

Me imagino que en los 70's debido a la cantidad de propuestas musicales, era harto difícil mantener la suya propia, porque los tiempos iban en movimientos vertiginosos, y la nueva tendencia musical podía provenir del lugar menos pensado.

Juicy Lucy, se podría decir, fue una banda "mediana", no porque fueran malos, sino porque perteneció a esa camada de grupos psicodélicos que se fueron perdiendo en las sombras, mientras que ciertos grupos se apropiaron del terreno comercial y del recuerdo de las masas. 

Este grupo marcó una distancia musical considerable, respecto de su primer disco, pues mientras que empezaron inclinándose más al blues-rock, en el segundo álbum tenemos muestras de progresivo y otros sonidos enfermos, propios de bandas inventivas y propositivas. En este segundo álbum, titulado "Lie Back and Enjoy It" (1970) encontramos hasta un cover a "Willie the Pimp" del primer álbum solista de Frank Zappa, el "Hot Rats" (1969), un disco enloquecido y cargado de sonidos que desafían al más intrépido.

Con rasgos de soul, funk y de blues, este álbum emana olor a "la gran verde", invocando a los más ortodoxos de la "música negra" estadounidense. En verdad, es un disco muy recomendable, para los tercos que se aferran a los viejo, y resisten escuchar a Interpol o Coldplay. Así que saque un buen carruco y deje volar su imaginación, porque la música se presta para ello.


http://www.multiupload.com/JD350O2S70

domingo, 8 de enero de 2012

¿De qué juventud estamos hablando señor?

Hace un par de días leí un artículo sobre la llamada revolución de las redes sociales, de Malcolm Gladwell, un sociólogo norteamericano. En tal texto aborda la falacia que implican  redes como Twitter y Facebook para logar cambios profundos en la sociedad, cuando se trata de resistencia civil, o desobediencia civil.  El punto medular de su argumentación, radica en el compromiso adquirido de las personas para participar en una protesta dada, pues dice que entre menos sea el riesgo de sufrir un agravio a su integridad física o moral, mayor será la participación de la persona. Esto lo comento, por la apología que comúnmente escuchamos en los principales medios de comunicación, arguyendo que gracias a estas redes sociales, el poder ciudadano se ha multiplicado. Pero lo que vemos más bien es una especie de saco donde cabe de todo, es decir, la diferencia y la oposición se quedan en el muro de Facebook, totalmente bañados en cloro sin ninguna posibilidad de realización, o lo que es lo mismo, el statu quo sale victorioso sin oposición.

Mis días en la UAM Azcapotzalco, cuando cursaba la carrera de Sociología, me enseñaron que la hipocresía es el elemento más abundante en las aulas y fuera de ellas. Cada quien quería un pedazo del hueso. Ya sea una beca o una ayudadita del profesor para conectarse laboralmente, mientras lo más importante, el estudio, quedaba en segundo plano. Las personas más inteligentes que conocí se quedaron en el olvido, mientras que los más fanfarrones y por lo tanto menos inteligentes, son los que triunfaron en ese ámbito “académico”.  Estas personas “victoriosas” eran los “grillos” –que por lo regular lo fueron también mientras estudiaban el bachillerato-que no entraban a clase, o cuando entraban, no tenían la menor idea de los temas discutidos, pero eran hábiles para embaucar a jóvenes indecisos, sin criterio propio, para sus propios fines, y así por medio de Facebook o Twitter alentaban a la “lucha estudiantil”.

Así, como lo ha mencionado el señor Gladwell, tales redes sociales, más que incitar a un verdadero cambio como lo fue en los 60’s o 70’s, son versiones edulcoradas, que han servido para que unos charlatanes saquen provecho de temas que antes no tendría sentido mencionar.

En la música, lo que tenemos son etiquetas que ya no significan nada, pero que sirven para apaciguar las ansias de “ser algo” de muchos jóvenes, etiquetas que se llevan muy bien con el carácter de tales redes sociales, que promueven una identidad sin sentido alguno, y por lo tanto sin futuro.

Aún así, hay quienes guardan respeto por lo que sucedió en los viejos tiempos del rock, cuando la música se hacía con honestidad. Y cuando hablo de honestidad me refiero a personajes tan importantes como Van Morrison, quien ya había dado muestras de su talento cuando compuso el legendario tema “Gloria” cuando andaba con los Them, que más tarde harían famosos The Doors. Van Morrison nunca ha sido alguien que acapare reflectores, pero la lista de músicos que lo respetan incluye a gente de calibre pesado.

El disco que les traigo es su tercer disco en su carrera como solista, un disco íntimo, que abreva tanto del jazz, como del R&B, volcando piezas pop trabajadas, hermosas, que no decepcionan nunca. “Moondance”(1970), es un disco que salió cuando bandas como Led Zeppelin, Grand Funk y Black Sabbath estaban en pleno auge, por lo que este disco pasó prácticamente desapercibido.

No se diga más, escuchemos este hermoso disco, que hará felices a los amates del jazz suavecito y con sabor a café, pero también a los que gustan de las melodías poperas bien trabajadas.